Los beneficios secundarios (= aspectos positivos escondidos en un segundo plano) de tal actitud perversa pueden ser variados:
1) Cuando el “evaluador/a” es parte del equipo organizador del acto, proporcionar una cifra alta de asistentes supone asegurar el éxito del mismo, confirmando su poder de convocatoria.
2) Si el “evaluador/a” tiene intereses de algun tipo respecto al acto, tanto positivos como negativos, su nivel de objetividad podria verse alterado en uno u otro sentido. Por ejemplo, si es una institución dependiente del Gobierno del país podria verse tentada a emitir informes “a la baja” sobre la cantidad de manifestantes en una multitud que exhibe su opinión contraria a las politicas gubernamentales. O su viceversa.[...]
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