Para satisfacer la curiosidad de aquellas personas interesadas en nuestra tecnología, mostramos a continuación parte de nuestros archivos de imágenes, con las que se efectúa el recuento de multitudes. En este caso, la manifestación del 17-O.
Véase sobre estas líneas una imagen cenital de la Plaza de la Cibeles, tomada desde un zepelín a las 18:20 horas del 17 de octubre. Muestra una multitud abigarrada que se manifiesta por la calle de Alcalá en sentido Plaza de la Independencia (Puerta de Alcalá). Por cierto que ésta, como el resto de las casi 600 fotografías en alta resolución, han sido tomadas en formato .RAW, llamado "negativo digital", el formato más fiable para asegurar la no manipulación del mismo.
En la fotografía inferior, puede verse la misma imagen a la que le hemos aplicado nuestra tecnología LYNCE de recuento de individuos una vez finalizado el pertinente control de calidad (las zonas no coloreadas se han analizado en otras tomas diferentes). Ésta es la imagen que ha aparecido en todos los medios de comunicación.
Lo que no se ha indicado en dichos medios, a pesar de nuestra repetida explicación, es que los colores diferenciados sirven para distinguir subconjuntos de mil individuos. Así, en dicha imagen es fácil advertir dieciséis (16) grupos diferentes, lo que correspondería a 16.000 personas. La zona azul celeste debajo de la fuente es una cortina colgada de globos amarillos que levantaron los organizadores del acto.
En la Plaza de Cibeles, se contabilizaron en total (una vez integradas todas las zonas) 17.806 personas.
Pero además hay que decir que los colores no son una mera tintura aplicada como capa. En realidad los colores no son otra cosa que los números que identifican a cada persona, vistos desde una altura excesiva. Si descendemos poco a poco, apreciaremos cada vez más detalles.
Las manchas verdes que se aprecian sobre las personas son los dígitos que las identifican y numeran. El método de establecimiento de subconjuntos por cada mil personas tienen dos finalidades principales: 1) ofrecer una mejor "gestión visual", evidenciando de forma pedagógica cuánto ocupa cada millar de individuos, y 2) reducir en lo posible los dígitos de recuento, para que haya tres como máximo sobre cada cabeza y evitar así otra fuente de error añadida.
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